Archivo de la categoría: TRESMILES

NUEVAS GOULOTTES DE HIELO EN LA CARA SUR DEL ANETO (MAYO 2011)

banner blog pakocrestas

¿QUIERES VIAJAR CON PAKO CRESTAS? – CLICKA FRASE – VISITA www.catalonia-trekking.com ó envia mail a pakocrestas@gmail.com ó whatssap al 0034 615626813

Sur Aneto (14)

Ya hacía años que tenía en mente la posibilidad de escalar nuevos itinerarios glaciares en la cara sur del Aneto. Se trata de una vertiente solitaria, la más “desconocida” y menos visitada del gigante de la región.

P1040074

 La escalada de esta vertiente planteaba cierta problemática. Una de ellas era ¿en qué época del año ir? En pleno invierno las distancias se alargan se manera significativa, puesto que la marcha a pie empieza en Senarta; al inicio de la larga pista forestal de acceso al valle de Vallhibierna, la cual acostumbra a estar nevada o helada. Las condiciones de la pared tampoco han de ser buenas en esta época del año, el exceso de nieve en la altura impiden una buena transformación de la misma, a pesar de su orientación sur. Principio de primavera es peligroso por los aludes y el quizás aún mayor exceso de nieve; y tampoco se puede tener garantías de que el hielo de la cascada esté formado. Finales de otoño puede ser buena época … aún no han caído grandes nevadas y las primerizas acostumbran a transformarse bien en altura y quedar la nieve endurecida y enganchada a la pared … pero hay un gran diferencia entre nieve dura endurecida y hielo de fusión, y lo que interesaba para la escalada era el segundo.

Sur Aneto (3) 

La mejor opción, sin duda, es el final de la primavera, el mes de mayo. Entonces la larga pista de Vallhibierna ya es practicable para subir en 4 * 4, las pendientes de aproximación se suben rápidamente a punta de crampón y hay posibilidades de encontrar hielo de fusión en la altura. El problema entonces es encontrar compañero de cordada que se deje “enredar”. El escalador invernal relaciona el hielo a la corta temporada de cascadas de hielo en los valles pirenaicos y la mayoría muestran un total escepticismo ante la posibilidad de escalar en hielo en mayo, cuando en las zonas bajas  y en la mayoría de paredes rocosas uno ya va en manga corta y sudando la gota gorda. No se tenían referencias de líneas finas de hielo en la sur del Aneto. Casi todo el mundo piensa lo mismo: “… si hubiesen líneas de hielo en la sur del Aneto, ya estarían divulgadas y se conocerían”, y para más inri la vertiente está muy lejos, comporta una larguísima marcha de aproximación, y hasta que uno no se encuentra a pie de pared no puede responder a la gran incógnita: ¿estarán o no estarán las líneas heladas?

Sur Aneto (9)

Por suerte este invierno puede coincidir en varias escaladas mixtas con una alpinista excepcional que comparte cien por cien esta curiosidad que yo siento por los lugares lejanos y faltos de divulgación, el Eloi Callado. Poco antes escalamos de manera rápida una bonita línea a la pared N.E. del Vallhibierna, otra obertura de una linia directa y helada de una inusual elegancia. Desde la panorámica cumbre del Pico Culebras disfrutamos de una visión frontal de la vertiente sur del Aneto y no tardamos mucho en acordar donde íbamos a hacer la siguiente incursión. La exploración de la vertiente sur del Aneto que tanto anhelaba realizar estos últimos años, sería una realidad una semana más tarde.

Sur Aneto (2) Mayo tiene sus grandes ventajas: días largos, agradables tardes que invitan a cenar fuera de la tienda, sobre los verdes y florecidos prados de hierba… pero también tiene un gran inconveniente: si deseamos escalar de hielo y nieve tendremos que madrugar de manera excesiva, algo a lo que las personas de sangre mediterránea no nos podremos acostumbrar en varias vidas. A las 2 el maldito despertador nos requiere para iniciar la larga jornada “laboral”. Como dos autómatas, con los biorritmos entumecidos, subimos en silencio las largas pendientes situadas sobre el ibón de Llosars, observando cómo, poco a poco, los recortados y aún oscuros cordales, aumentan de dimensión a medida que nos aproximamos a ellos. Por suerte, la recompensa se muestra ante nuestros ojos a la vez que rompe el alba. Estamos bajo la vertiente sur del Aneto y ante nosotros dos finísimas líneas de hielo que rayan esta vertiente vertical, rota y llena de grandes bloques en equilibrio.

Sur Aneto (10)

De hecho la vertiente sur del Aneto ya tiene otras vías algunas de ellas históricas, como la Lariño, abierta a principios del siglo pasado y que discurre por viras repletas de bloques en dudoso equilibrio; y las fáciles canales de Llosars o del Sita, raramente recorridas. La verdad es que fuera de las canales de nieve fáciles situadas en el margen izquierdo, la pared no invita a la escalada en roca. Su aspecto es bastante calamitoso. A pesar de ello hace relativamente poco se abrió una linia de roca directa al Aneto por esta vertiente, y sorprendentemente la cualidad de la roca en las zonas verticales resultó ser bastante buena, se trata de la vía “Sur Directa” abierta en agosto del 2006. Las dos líneas de hielo de las goulottes “petit Crestas” y “Pirena” discurren, respectivamente, a la derecha e izquierda del frontón rocoso de la susodicha directa estival.

 Sur Aneto (1)

Eloi y yo estábamos ahora ante un verdadera regalo a la perseverancia. Dos líneas de hielo de fusión, rectas, efímeras y verticales, que nos debían llevar de manera directa al a cumbre más alta de la cordillera pirenaica. 

Sur Aneto (11)

La primera de las goulottes, la que más tarde bautizamos como “petit Crestas”, fue de ejecución rápida por varios motivos: solo las primeras horas del día son aptos para escalar en hielo cuando la temporada está tan avanzada (estamos en el mes de mayo), Eloi es un escalador excepcional, que se mueve con una soltura y velocidad envidiable y solo escalando de manera presta podríamos encadenar las dos canales antes de que las temperaturas aumentasen en exceso.

Sur Aneto (4) 

Y así fue, poco más tarde destrepamos la canal Sita que nos situamos a pie de la segunda goulotte, que resulta ser más vertical y difícil que la anterior. A pesar de que aún es pronto, la parábola del Sol en el mes de mayo hace que el mismo enseguida gane altura e ilumine con cálidos rayos la totalidad de las vertientes de las montañas, inclusive las orientadas al norte. Por “suerte” unas brumas matinales, preludio de la más que previsible tormenta eléctrica, empiezan a cubrir paredes y cordales, lo que evita que el sol directamente a las frágiles cascadas por las que debemos escalar. No obstante la escalada se muestra muy delicada. Hace calor, la cascada gotea por doquier y parte de ella no deja de ser una fina lastra adosada sobre el granito. Para más tensión a mitad del segundo largo encontramos una columna colgante que no queremos ni mirar. Prohibido tocarla. Eloi escala con extremado cuidado y con una soltura que solo tienen aquellos tocados por el don del buen arte del alpinismo y los largos años de experiencia. Yo me encuentro en una reunión un tanto desprotegida (no habían opciones que montarla en un lugar más seguro) y la tensión va creciendo en mi interior, ante la posibilidad de que se desprenda parte de la cascada. Por supuesto no le comento nada a Eloi, el sabe mejor que yo a que estamos jugando y cualquier comentario por mi parte tan solo contribuiria a aumentar su tensión, que también es elevada dada la precariedad, dificultad y exposición de la escalada. Por suerte tomo la previsión de dejarme colgando la mochila de una sola nansa, por si la misma me debe servir como escudo improvisado (consejo que no enseña ningún manual de alpinismo). Y como si fuese un oscuro preludio de los acontecimientos,  una bloque relativamente grande se le desprendió a mi compañero cuando ya estaba a punto de concluir el largo. Piedra que se dirigió directamente al emplazamiento de la reunión, ante los gritos de advertencia y la mirada atónita de Eloi. Por suerte me pudo medio esconder bajo la mochila lo que me ayudó a absorber la fuerza principal del impacto. Un buen susto, la mochila rota, la cantimplora abollada y un buen impacto en el pie y en la pierna sin fractura final, fueron las única consecuencias de este desagradable incidente. A pesar del mareo inicial y de tener el cuerpo bastante adolorido, Eloi pudo finalizar el largo, montar una sólida reunión y yo pude reunirme con él poco más tarde, después de escalar el difícil largo. 

Sur Aneto (5)

Descenso largo, silencioso, contentos por las vía, pero dispersos, pensativos y dubitativos por lo que hubiese podido ser un grave accidente. Yo voy cojeando, Eloi cargado como un mula, lleva el todo el material y las cuerdas. Yo se lo agradezco enormemente, puesto que ya bastante tengo con ir bajando poco a poco con este dolorido cuerpo que me ha quedado. Las nubes ya se han cerrado por completo, caen las primera gotas y la tormenta ruge cercana, por la zona de los picos de Vallhibierna. El Aneto queda a nuestra espalda, invisible, impasible, ajeno a nuestros pequeños “triunfos humanos”. Concluimos aquí breve episodio personal de la ya larga lista de aceres pirenaicos. Estas dos líneas tienen un significado especial para dos enamorados del Pirineo como somos Eloi y yo. Independientemente de la dificultad y la relativamente corta longitud, se tratan de las líneas de hielo más altas de la cordillera y que concluyen en el punto más alto. Un bonito, breve y humilde episodio más en la enciclopédica historia del pirineismo. Movidos por cierto romanticismo dedicamos estas fugaces y bonitas líneas a aquello que más queremos, por eso llevan los nombres de “Petit Crestas” y “Pirena”, cuyas respectivas sonrisas de 6 y 5 años nos esperan al volver al hogar, ajenos a los extraños entretenimientos de sus padres.  

Sur Aneto (6)

FICHA TÉCNICA 

CARA SUR DEL PICO ANETO, 3.404 m.

Punto de partida:      Refugio de Coronas (conocido como la cabaña de pescadores), 1.950 metros.     

Aproximación: Subimos hacia el este remontando el valle de Vallibierna siguiendo el G.R. hasta los planos de la Pleta de Llosars. En este punto abandonamos el G.R. y subimos por el camino con hitos que nos lleva, en dirección N.E. hasta el Ibón de Llosars (2.580 m). Seguimos remontando chancales y neveros (dependiendo de la época del año) ganando altura de manera directa y evidente hasta el pie de pared, ya bien visible durante la última fase de la marcha de aproximación. Calcular de 4,30 h a 5 h.

Descenso: El descenso más cómodo es por el Collado y el Valle de Coronas hasta la cabaña de Vallibierna o Refugio de Coronas. Si hemos acampado en el valle de Llosars, tanto en la zona de la Pleta como en la zona del Ibón, lo más cómodo para el descenso será bajar por la propia canal Sita, que tiene instalado dos rápeles de 30 metros. Calcular 3,30 h para el descenso. 

Sur Aneto (13)

Época aconsejable: normalmente las canales pueden ser practicables de noviembre a finales de mayo, principios de junio. No obstante las dos goulottes directas de hielo de fusión tan solo acostumbran a formarse en primavera.

Observaciones: De todas las vertientes escalables que llevan al rey pirenaico, ésta es la más atractiva, si bien no deja de ser relativamente corta, las escaladas tienen un gran ambiente.

Sur Aneto (12)

Directa Petit Crestas 

Recorrido/dificultad: 250 metros. El primer largo y medio presenta tramos de 70º – 75º y M4. Zona intermedia de 55º – 50º y salida final y directa a la cumbre de 60º – M3.

1a ascensión: Eloi Callado y Pako Crestas en mayo del 2011.

Características y condiciones: Directa y atractiva linia que presenta resaltes continuos sobre hielo de fusión y un tramo final mixto fácil con la inigualable elegancia de desembocar directamente a la cumbre del Aneto. 

Material útil: Friends variados, tascones, algún pitón corto.

Sur Aneto (7)

Goulotte Pirena 

Recorrido/dificultad: 250 metros, los dos primeros largos mantenidos, media de 70º – 75º, máxima de 85º y M5, luego ya 55º – 50º. 

1a ascensión: Eloi Callado y Pako Crestas en mayo del 2011.

Características y condiciones: Extraordinaria y excepcional goulotte que presenta la linia de hielo más alta de la cordillera. Toda ella acostumbra a ser una estructura frágil. Atención a la columna en equilibrio del segundo largo y a la calamitosa calidad de la roca en el penúltimo resalte de salida de la goulotte.

Material útil: Pitones variados, friends medianos y pequeños y tres tornillos de hielo cortos.

Sur Aneto (8)

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo PIRINEISMO, PRIMERAS ASCENSIONES, TRESMILES

MONTES MALDITOS

banner blog pakocrestas

¿QUIERES VIAJAR CON PAKO CRESTAS? – CLICKA FRASE – VISITA www.catalonia-trekking.com ó envia mail a pakocrestas@gmail.com ó whatssap al 0034 615626813

Dr crestas (113.a)Juventud, divino tesoro.

¡Ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar no lloro

y a veces, lloro sin querer.

En vano busqué a la princesa

que estaba triste de esperar.

La vida es dura, amarga y pesa.

Ya no hay princesa que cantar.

                   (Fragmento de la poesía de Rubén Dario,                                                                          “Juventud, divino tesoro”)

                            *        *        *        *

A pesar de que caminamos ligeros de ropa, podemos notar la frialdad del aire por la respiración. Paulatinamente, la noche se adueñaba del paisaje; caminamos tranquilos y en silencio, con la sensación de frío en la punta de la nariz. Ante nosotros se encuentra el magno escenario de cumbres blancas que corona el Valle de Vallhibierna. Las montañas, distantes y esbeltas, están cubiertas de una capa de nieve helada. Parece reflejar destellos plateados de una luz propia, como si el día que agoniza aún se resistiese a abandonar los altos parajes.

File2513

Pronto hacemos la pausa obligatoria para buscar dentro de las mochilas las linternas frontales que nos permitirán continuar la marcha con comodidad. Es el momento para abrigarse y tomarse un merecido descanso de cinco minutos. El brillo de las estrellas nos llena de dicha, no hay indicios de un posible cambio de tiempo, por lo que cada vez estamos más seguros de que el tiempo será excelente, y que, consecuentemente, nos esperan unas fantásticas jornadas de escalada en el Pirineo central.

File2511

Es noviembre, y los bosques de la parte baja de la montaña aún están en plena mudanza cromática. A sido tal nuestro asombro que, constantemente, intercambiamos comentarios sobre la multitud de fotos realizadas.

File2514

Horas más tarde, sumidos en una noche tan negra como la boca de lobo, montamos nuestra tienda en las cercanías de Ibón de Coronas. El lago presenta una sección tapada con una fina capa de hielo, y poco más arriba se dibuja la linea blanca que anuncia la proximidad de los pedregales nevados.

Los planes son los siguientes; de las dos jornadas de actividad programadas, una queremos escalar la dentada cresta de Cregüeña al Pico Maldito, y la segunda jornada deseamos coronar el Pico Aneto por la clásica canal Estasen. El citado corredor es uno de los itinerarios de nieve que mas meses permite la escalada glaciar en el Pirineo, no en vano accede a la cumbre más alta de la cordillera.

File2497

De los tres compañeros que componemos el grupo, el “Sherpa”, – que acaba de salir de un largo proceso de recuperación tras un accidente –  prefiere reservar las fuerzas para el segundo de los proyectos, por lo que nos anuncia su renuncia a escalar la cresta. Los dos restantes, Oscar y yo, miramos de reducir el peso al máximo. Unos cuantos tascones y algún aro de cuerda serán suficientes para protegernos los pasos más delicados.

Cuando emprendemos la marcha al romper el alba, vemos colgar en el cielo pequeñas nubes dispersas. A pesar de que su aspecto nos resulta una tanto desagradable, consideramos que no son motivo suficiente para volver a meterse en el saco. No obstante, a medida que ganamos altura, las nubes ganan terreno y consistencia. Al llegar al collado que marca el inicio de la cresta, un espectacular manto de niebla juega a envolver las cumbres mas altas.

File2476

Asaltados por las dudas, intercalamos el dialogo de vigor.

– ¿ Qué crees ?, ¿ nos arriesgamos ?.

– No sé que decirte, hace poco se veían todas las cumbres, ahora el Aneto ya está camuflado, y el Maldito también se esconde por momentos.

– Ya ves, con el paseo que nos hemos metido para llegar hasta aquí… ¡que rabia dar media vuelta!.

– Mira, subimos la cumbre más cercana, y luego ya veremos. Si más no desenredaremos la cuerda y escalaremos un poco.

– Vale. Vamos tirando, al fin y al cabo en una cresta siempre estamos a tiempo de bajarnos.

File2486

Poco más arriba de la horcada, las condiciones del terreno nos sorprenden. La nieve no es tan abundante ni consistente como parecía, y en numerosas ocasiones cede bajo nuestro peso para dejar al descubierto las lajas de roca que apenas la sostienen. Las condiciones aconsejan ser prudentes y estar atentos, no dudamos en proceder a unirnos con la cuerda y realizar relevos en un lugar donde en pleno verano ascenderíamos dando saltos.

Al iniciar el primer largo de cuerda noto como me embarga la ilusión y desaparecen las dudas. Las maniobras de la escalada son variadas y absorben toda nuestra atención: tantear el lugar apropiado para el pie, picar la nieve, estirarse en busca del asidero de la mano, la superación de ciertos bloques, buscar el emplazamiento para los seguros. Uno a uno se suceden los relevos de la cuerda. Es tal la compenetración y el entusiasmo que cuando nos damos cuenta, apenas recordamos en que momento preciso se ha iniciado la constante caída de copos de nieve. Lo cierto es que un tramo afilado en la cresta nos hace recapacitar antes de proseguir. La nieve cubre los relieves de la escarpado perfil, la roca está muy fría y mojada, y aventurarse a forzar el paso nos resulta poco alentador. Un vistazo al reloj nos acaba de convencer de que la mejor opción es renunciar a proseguir la escalada. Nos ayuda pensar que debemos reservar fuerzas para la jornada siguiente, en la que no se nos escapará el Rey pirenaico; si más no, la inminencia del segundo proyecto resta amargura a la siempre vacía retirada.

File2493

La primera decisión está tomada: “Nos vamos“; pero falta la segunda “¿ por donde ?“. Deshacer el trayecto que realizado resulta demasiado largo y la noche acecha; continuar la cresta comporta afrontar el tramo escarpado, con cara de pocos amigos, cuya complejidad nos había detenido. La mejor alternativa era rapelar por cualquiera de los dos flancos del cordal, muy a pesar de la verticalidad de sus paredes. Nos asomamos a la vertiente que da a los Lagos de Coronas, que es por donde debemos descender para llegar al valle donde tenemos la tienda. Lanzamos las cuerda y vemos que se pierden en el precipicio, engullidas por la niebla.

– ¿Cuantos ráppeles crees que tendremos que hacer ?.

– No lo sé, pero este tramo parece muy tieso, y si no recuerdo mal la pared que hay por aquí debe tener más de cien metros.

– Llevamos una cuerda de 45 metros. Tendríamos que hacer cinco o seis ráppeles.

– …

– Quizás sea mejor bajar por Cregüeña y flanquear horizontalmente bajo la cresta hasta el Collado.

File2435

Al inspeccionar la vertiente contraria descubrimos una mejor perspectiva. A pesar de la visibilidad menguada por las nubes y la nevada, el pie de la pared se reconoce a apenas cincuenta metros. Una vez abajo, en tan solo veinte minutos podremos realizar la travesía caminando para traspasar el collado, y volver así al valle por el que hemos realizado la aproximación. Es obvio que la mejor opción es rappelar por la vertiente opuesta al lugar donde tenemos la tienda.

File2495

– Fíjate, el pie de la pared está cerca, a apenas un par de ráppeles

– Si, tres máximo.  

Sin más divagaciones dejamos caer las cuerdas, y seguidamente inicio el primero de los ráppeles. Desde un principio me sorprende la verticalidad de la pared. Descendidos quince metros miro hacia arriba y diviso la silueta de mi compañero entre los erizados bloques de piedra, tengo entonces la seguridad de que, una vez desmontado el ráppel, nos resultará imposible volver a subir al borde de la cresta.

File2482

Al concluir las cuerdas debo pendular para encontrar un margen de roca fisurada que me permita fijar empotradores y montar una reunión. El final de la cuerda está próximo, por lo que anudo las mismas por miedo a que se me escape uno de los extremos durante el péndulo. Cuando consigo montar el relevo en la roca aviso al compañero para que inicie el descenso. El primer problema se nos plantea al comprobar que la cuerda del rappel debe ser recuperada antes de realizar el péndulo, puesto que a la reunión tan solo se llega gracias a la flexibilidad de las cuerdas, las cuales se reducen unos dos metros al salir del descendedor. A Oscar no le queda más remedio que quedarse “a pelo” para proceder a recuperar la cuerda, no obstante, encadenando todos los mosquetones, cintas y tascones que llevamos, logramos hacer una especie de cinturón de seguridad con la que enlazamos nuestros baudriers. He tenido que utilizar la baga y los mosquetones de la reunión para confeccionar nuestro cordón de unión, por lo que me cojo con cada una de las manos a los dos tascones que forman la exigua reunión que antes he montado. Viéndonos en la presente situación, — él estirando la cuerda en equilibrio, y yo enganchado a los cables de los tascones — somos conscientes de que estamos efectuando una de aquellas maniobras que formarían parte del libro “Lo que nunca se bebe hacer en la escalada”, pero no me queda mas remedio que convencerme de que, en caso de que caiga mi compañero, tendré la fuerza suficiente para no desprenderse de la reunión a la que me aferro con las dos manos.

File2490

Pasado el momento de tensión, debemos de escoger cual de los dos tascones abandonamos para realizar el siguiente ráppel. Hace un momento me parecían dos seguros buenos, pero ahora que tenemos que colgarnos con ganas de uno de ellos empiezo a dudar sobre si están bien colocados. Los extraigo y los vuelvo a meter varias veces, hasta que uno de ellos se hunde en la fisura. Iniciamos el segundo rapel, preludio de lo que serán los siguientes. Al final nos colgamos confiados de los tascones que vamos abandonando a medida que descendemos. Uno de ellos esta medio empotrado en una fisura horizontal, pero conseguimos incrustarlo con la punta del piolet hasta que nos otorga confianza. Finalizado el cuarto rappel caímos en la evidencia de que lo que desde arriba parece el plano horizontal del pie de la pared, no era más que la propia vertiente tapizada de nieve, cuya roca permanecía oculta. Resignados continuamos descendiendo de puntas de roca de dudable resistencia y de los pocos tascones que nos quedan.

File2485

Al finalizar el sexto ráppel llego a una especie de cueva inclinada. La nevada se ha intensificado, y a la sazón la penumbra del anochecer ha dado paso a la oscuridad absoluta. A tientas consigo fijar un nuevo punto de descuelgue de una piedra puntiaguda. Inicio el nuevo descenso, en el que el mundo se limita a apenas unos metros de terreno vertical iluminado por la linterna frontal, Continuo bajando, siempre atento a que no finalicen las cuerdas y se escurran por el descendedor. Concluido el ráppel me desilusiona ver que aún no estamos en el suelo, ¡ presentía que éste descenso a oscuras sería el último !. Bajo mis pies la pendiente de nieve continua presentando mucha verticalidad, y no logro ver ninguna fisura para instalar los últimos seguros que nos quedan. Voy pendulando de un lado a otro, agotando, una a una, las posibilidades de montar una nueva instalación.

Preocupado por mi excesiva tardanza, Oscar me requiere desde la cueva.

– Pako, ¿ Qué pasa ?

– No encuentro donde instalar el rappel.

File2475

Pasan los minutos y continuo el desesperado vaivén de una lado a otro, repitiendo el escrupuloso estudio de los emplazamientos ya visitados. Mi compañero vuelve a gritarme.

– Pako, sube a la cueva, pasamos aquí la noche y mañana con luz acabamos de bajar.

Miro hacia arriba y tan solo veo un sinfín de copos de nieve que cruzan la luz proyectada por la linterna frontal y se depositan sobre mí. El tramo por el que he descendido es sumamente vertical “Una mierda subo otra vez arriba” pienso. De repente veo un trozo de piedra, de apenas un palmo, que se asoma sobre la pendiente nevada, excavo por encima de ella y luego por abajo, hasta construir una especie de puente. Paso un cordino por detrás de la piedra y lo anudo alrededor de la misma.

File2438

– Ya esta, puedes bajar –

Cuando mi compañero llega a mi lado mira sorprendido el relevo en que me encuentro. Lo observa detenidamente y pregunta ¿ Esto aguantará ? — Pronto lo sabremos, por si las moscas no te asegures mientras me cuelgue — le respondo.

Con sumo cuidado me dejo caer, incrementando paulatinamente la presión del peso del cuerpo, hasta colgar completamente. “Aguanta” respiro profundamente y desciendo tan rápido como puedo. La suerte nos ha acompañado en cada uno de los rápeles, pero sobretodo en éste último. Sentimos un gran alivio al llegar a los campos nevados situados bajo la pared; no obstante nos desalienta pensar que estamos demasiado cansados para flanquear hacia el collado, más aun cuando comprobamos que el trayecto es más accidentado de lo que esperábamos.

File2489

Por hoy ya tenemos suficiente de maniobras de cuerdas, por lo que decidimos continuar por donde podamos ir caminando, o sea, bajar hacia el Lago de Cregüeña. Sin duda un largo camino nos separa de la tienda, primero tenemos que descender completamente el valle donde nos encontramos, para más tarde volver a remontar el otro situado más al sur. Cuando estamos vadeando las orillas del Lago, patinamos constantemente sobre las losas de piedra cubiertas por los dos dedos de nieve reciente. Nos sentimos terriblemente cansados por lo que nos obstinamos a resguardarnos bajo un bloque y hacer vivac. La nevada continua cayendo de manera suave pero constante, y tan solo tras numerosas tentativas, encontramos una losa lo suficientemente grande como para que la nieve no logre cubrir la totalidad del suelo situado bajo la piedra. Una vieja enseñanza dicta que uno debe demorar al máximo el inicio del vivac del cual sabe que apenas dormirá. Resguardados ya de la nevada, nos sentamos sobre las mochilas y picamos cuatro galletas congeladas, cayendo entonces en la cuenta que es el primer bocado que nos metemos en la boca desde la pausa realizada justo al iniciar la escalada.

Cuando ya no tenemos más motivos para demorar el vivac, y aturdidos por el agotamiento, nos estiramos en el fondo de la cueva, acurrucados bajo una manta isotérmica. Inmediatamente, al estirarnos sobre la piedra, notamos la primera mordedura del frío.

File2494

– ¿ Qué hora es ? – le pregunto a Oscar.

– Las doce y media – Responde.

– Bueno – pienso – entre ráppeles, caminada, patinadas y cena han pasado las horas.

Recordamos la racha de mala suerte que nos ha acompañado durante los últimos meses, puesto que éste es el tercer vivac que realizamos en condiciones inapropiadas. En septiembre tuvimos que pasar la noche a apenas cien metros de la tienda, también sin sacos y aguantando la fina lluvia bajo las capelinas. La oscuridad y la niebla nos sorprendieron durante el descenso y nosotros habíamos sido lo suficientemente necios como para dejar las linternas frontales en la tienda. Por la mañana estábamos completamente convencidos de que la escalada que íbamos a realizar sería un entretenimiento de pocas horas. Más tarde, temiendo caer por un precipicio mientras caminábamos a tientas, nos resignamos a pasar la noche sobre unos prados de hierba mojada, digiriendo con calma la nueva lección que nos estaba enseñando la montaña. Por suerte la temperatura aún era bastante estival, por lo que logré dormir durante largos intervalos.

File2487

En octubre el vivac fue premeditado, y por tanto estábamos equipados con los sacos de pluma. Bajo la atenta mirada de la Pica d’Estats, en los lagos de Sotllo, buscamos unos muros de piedra e instalamos un gran plástico a modo de toldo. Lo que no estaba previsto es que a media noche se iniciase un aguacero desconsolado, que poco a poco inundó el emplazamiento del vivac, convirtiendo el suelo en una gran balsa de agua y barro. Completamente empapados, y con los sacos de pluma que parecían esponjas, esperamos la llegada del alba cantando canciones absurdas y explicando gran cantidad de chistes. Nos reímos tanto que quizás hasta supo mal que se hiciese de día.

File2496

Ahora, ni chistes, ni canciones ni temperaturas estivales. Las anteriores noches constituyeron pequeñas “aventurillas” que daban más color al fin de semana, hoy sentimos como la montaña nos ha deparado una mala jugada. El dialogo que intercambiamos es escueto y enseguida pierde vigor, cada uno se interna en su propio tormento y trata de combatir el hiriente frío. Una eternidad más tarde vuelvo a preguntarle la hora a mi compañero.

– Las diez y media – Responde.

– ¿ Como ?.

Vuelve a mirar una y otra vez el reloj.

– Sí, si, son la diez y media. Creo que antes lo he mirado mal, deberían ser entonces la nueve y media. –

Desecho ante la evidencia, no vuelvo a abrir la boca hasta que la lechosa luz de la mañana anuncia la proximidad del alba. Continúa nevando, de hecho creo que no ha cesado durante toda la interminable noche. Tan pronto como somos capaces de adivinar los contornos del paisaje, nos ponemos en marcha, muertos de hambre, de frío y de cansancio.

File2499

Por la tarde, mientras caminamos lentamente por los zig-zags del camino que asciende al Ibón de Coronas, encontramos a nuestro compañero. El “Sherpa” , preocupado por nuestra excesiva demora, pretendía solicitar ayuda para organizar nuestra búsqueda. Cuando nos juntamos su cara es todo un mapa, parece haber visto dos fantasmas.

Deja un comentario

Archivado bajo PIRINEISMO, TRESMILES

EL NIÑO PARABOLT, UNA ALTERNATIVA DIFERENTE PARA ESCALAR UN 3.000 PIRENAICO

banner blog pakocrestas

¿QUIERES VIAJAR CON PAKO CRESTAS? – CLICKA FRASE – VISITA www.catalonia-trekking.com ó envia mail a pakocrestas@gmail.com ó whatssap al 0034 615626813

P1080668

El tiempo pasa volando, más deprisa de lo que parece, y hacía ya bastantes años que no le dedicaba tiempo veraniego a las paredes pirenaicas para trazar nuevas líneas de escalada en roca. Parecía ya formar parte de otra vida aquellos tiempos en los que dedicaba buena parte del estío a vagar por valles recónditos del Pirineo y escalando algunas vertientes completamente inéditas y en ocasiones vírgenes.

P1120718

En esta ocasión pretendía algo diferente. Es evidente que abrir vías de roca en verano en las paredes recónditas de la vieja cordillera pirenaica es un saludable ejercicio para el espíritu montañero y aventurero; pero también es evidente que las rutas de aventurilla que quedan prácticamente desequipadas caen rápidamente en el olvido y gran parte de ellas ni tan solo son repetidas. Ahora mi buen amigo Joan Lluís y yo pretendíamos dar a luz una gran clásica, sobre buena roca, de una dificultad “popular” y en un paraje que reuniese todas las maravillas de la alta montaña pirenaica, aquella que levanta sus puntas pétreas por encima de los 3.000 metros.

En esta ocasión sería la primera via de este género a tal altura en el Pirineo que quedase completamente equipada con parabolts y que fuese toda ella rapelable. Al estilo de lo que se encuentra en montañas como la Dent d’Orlú o Gourette pero con una diferencia sustancial: donde empieza y donde acaba la via.

P1080758

El escenario escogido fue la sábana gris de la Marmolera, en la vertiente sur del Comachibosa (más conocido como Vignemale), en la cabecera del Valle de Ara. El inicio de la via, en el circo sur de la corona de la Marmolera, a 2.850 metros de altura. El circo con neveros perpetuos cuya cubeta lateral visitan todos aquellos que ascienden el Vignemale por el corredor Moskova. El final, en la misma arista somital de la corona de tres miles del Vignemale, a vista de pájaro sobre el agonizante glaciar d’Ossoue y a poco metros de la cumbre del Montferrat.

Una aproximación, larga, larguísima, que implicaba un problema añadido al hecho de querer abrir una via de estas características, que era el transporte de los quilos de material que necesitábamos transportar para dejar la via tal como deseábamos, o sea, bien  equipada. Parabolts, descuelgues, taladro, baterías…. A parte de las cuerdas, material auxiliar de escalada, la tienda, la comida, sacos, etc….

P1080754

Pocas veces me ha pasado que antes de abrir una via ya tuviese claro que nombre le pondría. En este sentido soy un poco supersticioso y siempre he considerado que “no hay que vender la piel del oso sin haberlo cazado”. Pero cuando empezamos a caminar la primera jornada hacia la cabecera del valle, con todos los fardos encima, solo me faltó incorporar a la mochila de 30 quilos que llevaba a la espalda otra mochila pequeña en la parte frontal con parte de los parabolts y 7 quilos de peso sobre la barriga, para maldecir el “embarazo repentino”.

…¡Como pesa este niño Parabolt!, le comenté entre risas y esfuerzos a mi compañero, y con el P … niño parabolt nos quedamos. El sobreesfuerzo del primer día lo pagué caro. Una persona pequeña y delgada como yo, de tan solo 55 quilos, no está hecho para cargar con casi 40 durante una cuantas horas. Al día siguiente, mientras me recuperaba del sobre esfuerzo, Joan aún tuvo ganas de hacer un primer porteo a pie de pared, quedándose a media subida. También él notaba el sobre esfuerzo del día anterior, más cuando acarreó mayor carga, aprovechando su constitución atlética de 90 quilos. Cada uno lo suyo.

P1120732

La sorpresa fue mayúscula cuando al día siguiente, nuestro primer día en pared, no encontrábamos el petate que había dejado Joan a media subida. Después de dar unas cuantas vueltas, subidas y bajadas, apareció de nuevo el niño Parabolt en medio de la pedrera inclinada, y pudimos continuar con nuestra aventura. Aquel primer día en pared fue bastante productivo y ya descubrimos lo que sería la tónica de la escalada. Sol, roca agradable, dificultad moderada (IVº) y un ambiente espectacular. Largo descenso entre últimas luces de la tarde, disfrutando del danzar de unas pocas nubes de colores cambiantes. Creíamos estar a media pared con los 4 largos escalados, apreciación que más tarde vimos que era incorrecta. La perspectiva de la vertiente vista desde el circo engaña, como tantas otras veces cuando estas al pie del murallón.

P1120760

Tras una jornada de descanso volvimos de nuevo a la pared, con la intención de acabar la via, pero se acabaron antes las baterías, justo bajo la que denominamos “lastra de la muerte segura”, un enorme bloque en incierto equilibrio tan grande como una camión que está suspendido sobre la última reunión que equipamos aquel día. No quedó más remedio que descender con 8 largos bien abiertos y esperarnos un año. Era octubre y justo pudimos aprovechar la última semana de tiempo cálido antes de la llegada del general invierno. A pesar de no finalizar la vía estábamos contentos e ilusionados, nuestro proyecto avanzaba viento en popa y ya teníamos la excusa perfecta para merodear un año más tarde por los plácidos prados del valle de Ara, con la mirada fija en la altiva pared de la Marmolera.

P1030353

Y este verano pasado ninguno de los dos faltó a nuestro “pacto de caballeros”. Es más, se incorporó al equipo el buen amigo “Paco GPS”, otro hombretón de 1,90 que hizo más liviano el transporte de los fardos hasta pie de pared. Los últimos parabolts, las baterías, el taladro… pero esta vez ya teníamos las medidas tomadas y sabíamos que, si la meteo nos respetaba, era cuestión de una día más de “feina” para concluir esta hermosa via.

Y así fue, veni, vidi, vici. Buena jornada con sol desde el alba hasta el crepúsculo, sin viento, temperaturas agradables a pleno sol y conclusión de la via sobre la arista con vistas al glaciar. ¿Qué más se puede pedir? Subir hasta los 3.200 metros escalando, ver el glaciar con los pies de gatos calzados y bajar por el sistema de rápeles recientemente equipados con buenos parabolts y anillas. Todo un lujo.

P1120749

Ahora que las nevadas y los fríos rigurosos vuelven a dominar estas altivas tierras que rozan el cielo, un estático letargo invade el niño Parabolt. Pero como siempre, volverá el sol a alcanzar la alta parábola, volverán los días a ser larguísimos y las temperaturas estivales harán de nuevo agradable y placentero el tacto de la roca. Allá os espera nuestra nueva via, diseñada para el deleite del escalador clásico amante del IVº grado. Os espera una escalada divertimento, que disfrutéis del niño Parabolt, que ya ha sido concebido y en el 2015 gateará en su primer año de existencia. Ojala la buena estrella de le una larga vida y se convierta en una bonita clásica. Esta, y no otra, ha sido la intención de sus “papas”.

P1120752

Podeis descargar la reseña y la descripción de la vía en el siguiente enlace: http://www.pakocrestas2.com/pako-v%C2%BA/vignemale-gavarnie/

Marmolera - niño parabolt

Con posterioridad a la apertura de la vía, unos escaladores que la repitieron realizaron este pequeño video, muy recomendable. Gracias Rafael.

6 comentarios

Archivado bajo PIRINEISMO, PRIMERAS ASCENSIONES, TRESMILES