AGUJA DE PINARRA – MIXTO DE DENOMINACIÓN DE ORIGEN.

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Pinarra (1)

Amo

nuestros rincones

cuando la niebla

me los esconde;

cuando no me deja ver

qué es lo que oculta.

Pues entonces empieza a desvelar

lo guardado …

Aquellos rincones

que comienzan

a surgir dentro de mí.

(Poema titulado “Guer bazterrak” de Joseba Sarrionandia)

Pinarra (2)

La escalada mixta es, en mi modesta opinión, la escalada por excelencia. Es el marco en el que todo se mezcla, nieve, hielo, roca, verticalidad; y donde nada prevalece sobre lo otro. Es exigente, expuesta, extraña, con frecuencia incalificable y de difícil graduación. Depende en exceso de las condiciones del terreno, y en gran medida, de nuestras propias condiciones psíquicas. De aquel desconocido que la sociedad nos enseña a esconder y que se llama miedo. Mixto, la escalada de las escaladas. Desde que cayó en  mis manos el libro de “Técnica de hielo” del inigualable Yvon Choinard, –sin dada el mejor manual de escalada glaciar que nunca podrá existir –, leí la que pasó a ser mi definición favorita sobre este tipo de escalada: “Moderamos nuestra velocidad en cuanto empezamos a luchar con una mezcla de empinadas rocas, hielo y bloques descompuestos cubiertos de protuberancias de nieve. Dificultad general y escasos medios de aseguramiento. Creo que esto es lo que llaman escalada mixta” Son palabras de Chris Jones, otro gran maestro del alpinismo.

Pinarra (15)

Otra gran definición, extraída de otro personaje irrepetible, llamado Walter Bonatti, y que también encontramos en el recogida en el libro de Chouinard,  nos dice lo siguiente: “¿qué es la escalada mixta? Es el terreno típico de las pendientes norteñas. No es todo roca ni es todo hielo. No hay pasajes de sexto grado; pero a cada paso a uno le gustaría tener una clavija sobre la que asegurarse, porque pocos son los buenos agarres y las presas de pies no son de fiar, y así no es posible asegurar al compañero. El hielo hace brillar el granito, nivela las asperezas, las pule, y dondequiera que no haya tenido éxito en concluir su obra deja una película casi invisible sobre la roca. Rellena cada delgada ranura, cada pliegue y cada grieta con translúcido hielo verde. Uno se encuentra pegado a una superficie uniforme resbaladiza, que le cubre la cabeza y se extiende debajo de los pies, sin vida, hostil y repelente, con frías sombras y luz filtrada. Uno necesita escalar rápidamente para apartarse de esa trampa que le rodea y, sin embargo, deberá medir agonizantemente cada paso.

Pinarra (3)

Una vez más recorremos kilómetros y más kilómetros en busca de la cascada perdida. El invierno del 2.001 ha sido una temporada catastrófica para los pirineistas amantes de la escalada en hielo. Quizás porque llevábamos dos inviernos excepcionalmente fríos, y nos habíamos comenzado a mal acostumbrar. Ahora volvemos a la historia de antaño: … “me han dicho que en tal sitio,” … “es posible” … “La meteo pronostica una nueva subida de temperaturas” … “hizo frío, pero tan solo dos días” …

Hace un día de aquellos que todos calificarían como magnífico; la montaña está preciosa: Nieve abundante, colores brillantes, temperatura agradable, un cielo azul intenso …

Pinarra (4)

En realidad los alpinistas somos unos amargados, cualquier esquiador, excursionista o escalador de roca consideraría la jornada de hoy como la más ideal de las jornadas posibles. Y nosotros agobiados por el exceso de calor, por el exceso de nieve, por el exceso de buen tiempo … – Lluís habla distante. Sabe que tendríamos que haber ido a escalar una pared de roca en el pre-pirineo, y evitar la desagradable sensación de perder el tiempo, el dinero y las ganas de escalar.

Mi compañero tiene razón, somos unos descontentos, caminamos al revés de todo el mundo y encima no aceptamos equivocarnos.

Pinarra (5)

Entramos al albergue regentado por Carlos, en Candanchú. Desde las anchas vitrinas del comedor se deberían divisar las cascadas de Izas. Pero hoy no se ven, tan solo se insinúan, este invierno no se han llegado a formar. Fuera las calles están llenas de nieve pastosa, que se funde bajo un sol abrasador. Hace tanto calor que parece que toda la nieve tuviese que desvanecerse en cuestión de horas. En cambio las montañas están saturadas, y el elemento blanco se ha enganchado en las paredes nortes, tapizando por completo todos los relieves, hasta los más verticales.

Carlos nos muestra orgulloso su colección de pitones, nos habla de la historia que cada uno de ellos, y nos anima a realizar una ascensión a algún corredor.

Pinarra (6)

– La nieve está aposentada. Ha nevado, ha llovido, ha hecho calor y luego frío. Ha sufrido cambios radicales y constantes, y el manto ya era consistente en noviembre …

Al final, después de dar vueltas y más vueltas a las posibles alternativas, se me aparece en la mente una ascensión que hace tiempo que pretendo realizar, pero que nunca la he visto en las condiciones que consideraba idóneas. No obstante tengo la certeza que ahora debe estar formada. “Si no lo está ahora, no lo estará nunca”. Pienso en mi interior.

Lluís acepta la propuesta sin demasiado entusiasmo. Está hastiado de tanto cambio de plan, de tanta búsqueda, de tantos kilómetros y de tantas deliberaciones delante de incontables cervezas.

Pinarra (7)

El estado de animo nos cambia radicalmente cuando divisamos la Aguja de Pinarra. Esbelta, no exenta de coquetería, semeja ser el guardián de la boca sur del túnel de Bielsa. En su margen derecho se precipita en ruidoso chorro de Pinarra. (!Hay, si aquí helase un poquitín más¡). Por el centro de la Aguja, tal como había imaginado, se dibuja una canal ancha y entrecortada por muros rocosos. Ya podemos ir a cenar tranquilos. Aveces me sorprende lo ridículo que resulta el alpinismo; como nuestro estado de ánimo depende tanto de las escaladas que deseamos realizar. Con frecuencia he oído hablar del alpinismo como el elíxir de la juventud eterna, pero yo más bien diría que la ilusión, la pasión y los estados anímicos que genera son más propios de lo que podríamos llamar una “infancia eterna“.

Eres como un niño – me han recriminado

La montaña me ha hecho heredero de Peter Pan – he respondido.

Al día siguiente, como siempre, salimos tarde. La aproximación es corta y según Lluís en tres horas liquidamos la ascensión. El sabe, tan bien como yo, que serán más horas de escalada, pero en ningún momento mostramos excesivas prisas para emprenderla. “Será que los años de escalada nos otorgan una mayor serenidad, o quizás se trate de un incremento de nuestra holgazanería”. Son las diez pasadas cuando empezamos a caminar. La aproximación, no obstante, es casi nula. Poco menos de treinta minutos de marcha nos separan del inicio de la escalada. La nieve está dura, a pesar de que el cielo esté nublado y la temperatura se mantenga un poco por encima de los cero grados.

Pinarra (8)

Ya el primer largo nos augura las características de la ascensión: tramos de nieve dura y otros de nieve granulada, combinada con resaltes de hielo y tramos mixtos, algunos visibles y los otros ocultos que requieren ser limpiados.

Ha excepción de un tramo central, todos los otros largos de cuerda presentan secciones complicadas que hacen de la ascensión un bonito ejercicio que nos exige concentración y calma. No llevamos ningún spit, por aquello que consideramos que, en este tipo de ascensiones, cuando te acostumbras, no los hechas a faltar. Alguna que otra reunión, como siempre, se resiste al montaje fácil, pero con cierta perseverancia e ingenio, todas ellas resultan completamente seguras.

Pinarra (9)

En los últimos largos nos sorprende un cambio de tiempo, pero en esta ocasión la tormenta resulta ser apacible. Tan solo niebla y la caída constante de copos de nieve. No hace viento, no hace frío. Por tanto la nevada es bienvenida, amplia la rigurosidad de la alta montaña, sin hacerla desapacible.

Pinarra (14)

La vía concluye en la misma cumbre. En si, la aguja de Pinarra no es más que el extremo de la cresta que, en dirección al N.E., se desprende de la cadena montañosa del Sierra Pelada. Es muy posible que sea la nuestra la primera ascensión a la misma. El descenso lo realizamos mediante ráppeles. Es de noche y la nevada insistente nos hacen temer por la posibilidad de alud. Una de las cuerdas se nos ha roto al recuperarla, justo en el primer descenso. Rozaba con un saliente rocoso y, al estirar, hemos arrancado más de diez metros de la camiseta. No obstante rappelamos con ella. El primero que realiza la operación tiene las cuerdas atadas en la instalación de ráppel, con lo que se elimina el peligro que supone la posible ruptura de la cuerda dañada. El segundo en bajar no tiene más remedio que fiarse de la cuerda estropeada. Por suerte los ráppeles no son excesivamente verticales, y no se fragmenta ninguna de las diminutas trenzas del alma de la cuerda. El problema principal es que los hilos interiores, sin la protección de la camisa, van creando nudos que no logramos desenredar, y el resultado final es que, en el último de los ráppeles, se ha formado una pelota que no pasa por el descendedor. “Realmente, si hubiésemos tenido que rappelar dos o tres veces más nos habríamos visto en un apuro“, le comento a Lluís mientras recogemos el material, ya a pie de pared. No responde, la cuerda rota es la suya; es la primera y la única escalada que realizará con ella. Apenas hace un mes le robaron dos cuerdas más, también nuevas, cuando nos abrieron el coche en el sur de Francia, de viaje hacia los Dolomitas.

Pinarra (10)

Que caro es el alpinismo!!!. Inviertes tiempo, dinero, ilusiones, y encima destrozas el material. Los piolets también se han visto severamente castigados. Las hojas eran nuevas, y ahora parece que hallan sido utilizadas durante todo un invierno.

No importa. La recompensa está aquí, en esta escalada que ya es pasado, en tantas otras que serán futuro, y en el rico y valioso presente en que se traducen los mágicos instantes de las ascensiones.

Pinarra (11)

Clava el piolet derecho en busca de la hierba bajo la nieve congelada. Con la hoja del piolet izquierdo has conseguido encontrar un saliente de roca donde los dientes de aguantan, … un anclaje precario, pero suficiente para mantener el equilibrio. Una vez ancladas las herramientas sube suavemente, traccionando de ellas lo imprescindible. A medida que has estirado el cuerpo has perdido el pie izquierdo del campo de visión. Un ligero ruido a metal te recuerda que el grampón tan solo está arañando la piedra. Sube el pie derecho superando la altura de la rodillo. Las puntas penetran fácilmente en la fina capa de hielo que acaba de crujir para luego fragmentarse. La posición está tomada. Vuelve a observar los piolets. No se han movido. Aguantaran. Un rápido movimiento y respiras hondo. Descargas la presión. Dejaste atrás uno de los pasos. Observas el siguiente … 

Pinarra (12)

FICHA TÉCNICA

AGUJA DE PÌNARRA – PARED N.E. – VIA DELS ELFICS

1a ascensión: Lluis Subirana y Pako Crestas en enero del 2001

Dificultad: 375 metros de recorrido + 150 metros de la canal de acceso

V+ mixto y 85º (resalte). Dificilmente en condiciones. Mixto Pirenaico de D.O. Tramos expuestos.

Material: Completamente desequipada. Llevar pitones variados (sobretodo universales). Friends, tascones y 2 tornillos de hielo. Atención, ciertas reuniones cuestan de montar.

Aproximación: Desde la boca sur del túnel de Bielsa, evidente. 30 minutos

Descenso: Por la cara norte. Rápeles equipados. Peligro de alud.

Pinarra (13)

 

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Archivado bajo PIRINEISMO, PRIMERAS ASCENSIONES

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