MONTE ELBRUS – 5.642 METROS EL TECHO DE EUROPA POR SUS 4 VERTIENTES

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Elbrus (1)

El Monte Elbrus, techo de Europa, se sitúa en la amplísima y grandiosa cordillera del Cáucaso y es, cada vez más, un destino codiciado por muchos alpinistas, al ser una dicha cumbre una de las famosas “seven summits”.

Elbrus (2)

La via normal, la más frecuentada, transcurre por su vertiente sur. El acceso en teleférico hasta la proximidades del refugio Barrets, el segundo refugio de Prijut 11, la relativa facilidad para llegar al collado y la cumbre principal, el posible auxilio de oruga y la ausencia total de dificultades técnicas, hace que se haya convertido en la “ruta-romería” del techo de Europa.

Elbrus (3)

La vertiente norte, más salvaje y solitaria, va cayendo poco a poco en manos también de la masificación y cada vez está más asilvestrada. Pero allá tendremos que subir a pie desde la parte baja de la montaña y el campamento uno aún continua siendo un lugar austero, a pesar de que ya cuenta con comedores, letrinas y multitud de pequeñas cabañas donde pernoctar. La ruta también carece de dificultades, si bien resulta más larga y el largo flanqueo hacia el collado frena a más de uno y a más de dos, que optan por realizar la cumbre este, más fácil y cercana, ya que requiere unas 2 o 3 horas menos de esfuerzo a gran altura.

Elbrus (6)

En tercer lugar estaría la vertiente este con el Valle de Irik. La subida más bonita y espectacular a la montaña, también carente de dificultades, pero con un larguísimo valle donde encontramos todas las tonalidades del verde y unos extenso glaciares que nos recordarán que no estamos en los Alpes, si no en unas montañas de mayor envergadura. No obstante la vertiente este dista mucho de ser frecuentada como las dos rutas normales, por una simple y llana razón: cuando escalas la montaña por esta vertiente vas a parar directamente a la cumbre este, la más baja, la que “no cuenta”, lo que le quita interés al “montañero” coleccionista y consumidor de trofeos.

Elbrus (40)

Por último está la vertiente salvaje y solitaria por antonomasia, el lado alpino de la montaña, aquel que ya requiere técnicas de escalada con la posibilidad de variantes interesantes y algunas de gran envergadura, como sería la oscura y peligrosa pared de Kyukyurilyu. Se trata de la vertiente oeste, reservada para auténticos alpinistas y donde la autosuficiencia se impone ya que no existe ninguna infraestructura. Solo montaña, ríos, valles, rocas y nieve, como antaño eran las otras vertientes ya domesticadas de esta gigantesca montaña.

Elbrus (8)

Personalmente visité la montaña por primera vez hará ya unos cuantos años, en el 2003 si los cálculos no me fallan. Fuimos un grupo de amigos por la vertiente sur, con la temporada aún prematura. Era principios de junio y como acostumbra a pasar en estas grandes montañas, el tiempo aún no se había estabilizado del todo. Llegamos y llovía en Terskol, la pequeña población turística que sería el equivalente al “Chamonix” del Mont Blanc o al Benasque del Pirineo. Ambiente gris y frio. La nieve podía olerse poco por encima nuestro, tras las compactas nubes bajas. Más tarde hasta nevó a poco más de 2.000 metros, en la propia población de Terskol. En la montaña el frio aún era pronunciado y las nevadas copiosas. A pesar de ello aún realizamos un decidido intento en el único día de bonanza que disfrutamos, una ventana de buen tiempo en medio de los último coletazos de la primavera; jornada en la cual nos quedamos a tocar del collado situado entre los dos Elbrus, abriendo una trinchera con nieve profunda que nos cubría por encima de las rodillas. El cansancio, la falta de aclimatación apropiada y el peligro de deslizamiento del manto nival, nos hizo dar media vuelta muy a nuestro despecho, ya que veíamos la cumbre al alcance de la mano.

Elbrus (41)

Dos días más tarde y sin una previsión demasiado aragüeña hicimos un segundo intento. El calendario corría en contra nuestra. Nuestros días para hacer cumbre finalizaban y ya no quedaban muchas más alternativas. Es el problema de hacer viajes con los días justos… que acabas jugándotelo a una o dos cartas… no hay más. El segundo intento ya nació con malos augurios. Fuerte viento por debajo de los 4.000 metros, nieblas enganchadas en las cumbres, nubes ovaladas al estilo “ovni” sobre un amenazante horizonte, etc…. Poco a poco los montañeros que, como nosotros, optaron por probar suerte, iban retirándose a medida que ganábamos altura y en las piedras de Pastukhov me quedé más solo que la una. A pesar de ello me encontraba fuerte y decido a realizar la cumbre, si bien ya opté por la este, la más baja y cercana. Poco más tarde, a los 5.100 metros de altura, en medio de una niebla intensa y fuerte viento, me di la vuelta por miedo a la falta total de visibilidad. Por aquel entonces aún no sabía que era un GPS y la posibilidad de perder la buena dirección de bajada era elevada. No obstante, y aún no sé cómo, bajé solo y sin referencias en medio de una buena nevada y ventisca y por arte de magia aparecieron las cabañas de Barrets por debajo de la línea de nubes, ya a unos 4.000 metros de altura, un millar de metros de desnivel por debajo del punto donde “prudentemente” decidí dar media vuelta.

Elbrus (9)

Aquí acabó mi efímera historia inconclusa con el techo de Europa, hasta que años más tarde, ya en pleno que hacer profesional en pro y para el monte, decidí montar una expedición abierta a la vertiente norte. Poco a poco el grupo se fue llenando hasta llegar a ser ni más ni menos que 14 componentes. Realizamos salidas previas por el Pirineo, con la intención de romper el hielo, conocernos e intentar, — en la medida de lo posible –, que surgiese la amistad y una sana relación entre todos. El escoger la vertiente norte tenía dos motivaciones  fundamentales: huir de la posible masificación de la vertiente sur en pleno agosto y poder conocer la otra vertiente.

Elbrus (42)

La cara norte de la montaña ya no es tan solitaria como antaño. Poco a poco se ha hecho más frecuentada, seguramente porque cada vez hay más personas que, como nuestro grupo, prefiere huir de la romería en que se está convirtiendo la sur. La norte no tiene pueblos a sus pies. No tiene teleférico ni telesillas, te obliga a subir íntegramente la montaña a pie; pero hoy en día ya cuenta con un cómodo campo base (con lugares donde comer, servicio de comedor, bar, wifi, etc…) y un rustico pero confortable Campo 1 a casi 3.750 metros de altura. A partir del campo 1 empieza el glaciar y desde este punto la ascensión, siempre fácil y casi sin peligros objetivos (pocas grietas y normalmente cerradas) te lleva a la cumbre de Europa por una línea más larga que la vertiente sur y que nos requerirá una mayor resistencia. La aclimatación se hace subiendo y bajando a las denominadas las Rocas de Lentz, situadas entre los 4.700 metros y los 5.100. Esta segunda micro – expedición la realizamos con el servicio de guía local, requisito indispensable para organizar actividades como agencia en el extranjero. Iván, uno de los principales propietarios de Cetneva, es un viejo amigo, nos conocimos ya en el anterior viaje al Elbrus y luego hemos coincidido en alguna ocasión más. Él es un gran guía, conocedor de la montaña a la cual ha subido más de 200 veces. Gracias a él la gran mayoría del equipo de cumbre llegamos a la cima este, la más bajita, en un día de tiempo bastante nefasto. Viento, temperaturas gélidas, niebla, etc… más o menos como en mi anterior tentativa, con la gran diferencia que esta vez no iba solo y que nuestros pasos estaban guiados por alguien que reconoce sin problemas todos los rincones de la ruta, sea cual sea el tiempo. Así pues, y muy a pesar de no haber alcanzado la cumbre principal, el grupo quedó contento, ya que la lucha fue dura, la montaña no lo puso nada fácil y la sensación fue de darlo todo por conseguir la codiciada cumbre. No en balde, ¡¡¡¡ no todos los días se está luchando contra las inclemencias a más de 5.500 metros de altura!!!

Elbrus (10)

Tras la ascensión a la vertiente norte me quedé con un buen amigo vasco, Iker Bueno y con Iván Moshnikov, para hacer como amigos, como cordada de tres, la travesía oeste – este de la montaña, en estilo alpino y escalando un itinerario que hasta para Iván resultaba novedoso.  Empezaba la montaña a nuestro estilo. Se acababan las comodidades de los campamentos, el auxilio de más gente… íbamos a realizar una larga travesía con todo a cuesta, con tramos difíciles y en total autonomía.

Elbrus (11)

El valle oeste es el más salvaje, se llega por una larga carretera y una serie de pueblos donde el turismo aún no ha hecho el más mínimo acto de presencia. Luego se llega por una larga pista solo apta para buenos 4*4 hasta el lugar donde se instala en Campo Base, Djilisu, a 2.500 metros de altura. Aquí empieza la ascensión a pie, la cumbre está más de 3.000 metros de desnivel por encima de nosotros. El primer día de ascensión fue pesado y torturador por el elevado peso de la mochila, que poco a poco fue menguando los siguientes días al consumir las provisiones de comida.

Elbrus (36)

Día tranquilo, de un tiempo apacible que nos regala buenos momentos de contemplación. Campo en lo alto de la morrera, a casi unos 3.700 metros, al pie mismo de las palas heladas que haremos servir para escalar la denominada “Plancha” por una variante difícil que nos llevará al Plateau.  El segundo día la escalada me resultó dura por tres motivos: el aún excesivo peso de la mochila, que el hielo estaba durísimo y difícil de gramponear y que las dos bestias pardas que me acompañan no dieron tregua y nos cascamos los 400 metros de via al ensamble y en poco tiempo. Llegué rendido a la cumbre de la plancha, con una sed hiriente y un hormigoneo en los pies que presagiaba lo peor.  Tras la escalada matinal la ascensión al plateau ya fue más pausada y tranquila. El tiempo continuaba excelente y la tarde que nos pasamos en el campamento de altura, a unos 4.400 metros, fue todo un regalo a los sentidos.

Elbrus (12)

Una de esas tardes y lugares que recuerdas toda la vida. Son estos momentos los que te hacen sentirte afortunado de haber escogido el alpinismo como modus vivendis. Allá donde alcanza la vista todo son glaciares e infinitos mares de cumbres y más cumbres. Una gran extensión del Cáucaso al alcance de pocos. Al día siguiente aún debemos superar más de 1.200 metros de desnivel bien cargados, primero por unas suaves y monótonas palas y luego por una bonita arista, carente de dificultad pero estética y agradable. La conclusión de la misma, por fin, la cumbre principal, el Elbrus oeste, de 5.642 metros de altura. El techo de Europa que parecía quererse resistir, hasta que a la cuarta… fue la vencida. Disfrutamos de buenos momentos y de llegar en buena forma y bien aclimatados a la cumbre, muy a pesar de que transportamos pesadas mochilas. Traspasamos el collado y subimos la cumbre secundaria. Hoy no hay ventisca ni hace frio, la visibilidad es perfecta. Vemos el cráter, el banquito con vistas de la cumbre, la escultura metálica piramidal que indica el punto más alto, etc…

Elbrus (13)

Iniciamos el descenso hacia el este, la última de las tres vertientes de la montaña que aún no conozco. El hormigueo en los dedos de los pies del día anterior tras la escalada, ya se convierte en un dolor punzante que noto sobre todo al perder altura. Las uñas están rojas de sangre y los dedos hinchados. Mala señal. La vista es pero extraordinaria, inmensa, allá donde alcanza la vista se extienden enormes glaciares. Acampamos en una dorsal de pedrera por debajo de uno de los cráteres de la montaña, el que le da forma característica a la vertiente este de la montaña. Otro campamento que resulta ser un regalo a los sentidos. Un lugar único y salvaje, altivo, de aquellos que te hacen sentir de nuevo alpinista de altas cumbres. A pesar del cansancio y el dolor de los pies, me siento dichoso hasta la médula y me pregunto por qué el tiempo y los años han pasado tan rápido. ¡¡ Notaba tanto a faltar una ascensión así!!

Elbrus (14)

El último día fue largo, para mi penoso por el estado de mis pies, pero a la vez bello, duro y fascinante. El valle que se extiende hasta el pueblo del Elbrus es larguísimo, enorme y nos recuerda que bajamos de nuevo más de 3.000 metros de desnivel de la cumbre al pueblo homónimo. Bajamos por el glaciar de Irik Ice y luego seguimos el verde valle de Irik hasta el pueblo gris y de trazos soviéticos de Elbrus. Allá se acaba esta bonita e interesante travesía. Ahora queda la parte buena: celebrarlo, disfrutar de los recuerdos, comer, beber y … poco más tarde, tras el paso de las semanas, ponerse delante del ordenador y escribir, escribir y soñar, soñar y escribir … porque una bonita y trabajada ascensión es el mejor preludio para futuros proyectos.

Elbrus (15)

FICHAS TÉCNICAS

ELBRUS POR LA CARA SUR

La más popular, fácil y frecuentada.

Iniciamos la ascensión en el pueblo de Terskol desde donde subiremos con teleférico y telesilla (si optamos por no subir en el segundo deberemos caminar poco más de 30 minutos) hasta los Barrets, un conjunto de refugios con forma de barriles redondos tumbados, donde hay una muy buena infraestructura de campamento. Poco más arriba, a los 4.150 metros hay el refugio de Prijut 11, donde podemos hacer una segunda noche de aclimatación aunque hay que hacer reserva con antelación, puesto que a pesar de ser un refugio de grandes dimensiones, acostumbra a estar lleno.

Elbrus (16)

Desde los campamentos o el refugio se acostumbra a subir a las rocas de Pastukhov situadas a 4.750 metros donde se acostumbra a hacer una punta de aclimatación y volver a bajar. Desde las rocas se inicia un flanqueo en diagonal bajo la cumbre este en busca del collado. Camino muy bien trazado por la gran cantidad de gente que asciende por él cada verano. En el collado encontramos un pequeño refugio de emergencia de color naranja, apto para 4 plazas y bastante lleno de basura. Solo útil en caso de extrema necesidad. Desde el collado sube un marcado camino en zigzag por el fácil lomo hasta alcanzar la cumbre principal. Todo el rato encontramos balizas laterales en el camino, muy útiles en caso de niebla.

Elbrus (19)

Contar una semana para la ascensión si es necesario aclimatar en la montaña.

ELBRUS POR LA CARA NORTE

La ascensión se realiza por la ruta abierta el 10 de Julio del 1829 por el kabardino Kilar Khashirov, quien participó como guía local en la expedición, parecidos a los paisajes de la Luna, se asciende a finales de la morena en la zona de glaciares – 3730m – donde se encuentra el Campo 1.

Elbrus (17)

Continuaremos el proceso de aclimatación ascendiendo por la pendiente hielo-nieve (peligro de grietas) a las Rocas de Lentz (4750-5100m). Después de las Rocas de Lentz la ascensión se realiza por la cuesta nieve-roca (peligro de grietas) a la Cumbre de Este o a la Cumbre del Oeste del Elbrus. Esta última alternativa implica un largo flanqueo ascendiente desde la parte baja de las Rocas de Lentz hasta el collado y de aquí a la cumbre principal por el lomo este. El esfuerzo para alcanzar la cumbre principal aumenta de manera considerable respecto al este, ya que implica de dos a tres horas más de esfuerzo.

Elbrus (20)

Contar una semana para la ascensión si es necesario aclimatar en la montaña.

ELBRUS POR LA CARA OESTE

Es puro alpinismo, sin teleféricos, orugas, hoteles y refugios. Poca gente asciende al Elbrus de esta manera!

Elbrus (21)

La ruta se empieza en el valle Hkurzuk. El traslado se realiza en la camioneta 4*4 desde la ciudad de  Pyatigorsk hasta CB Djili-Su a los 2500 m (lleve el mismo nombre “Dhjili-Su” que por la Cara Norte, pero es otro lugar). Durante la ascensión habrá que montar 3 Campos – a los 3500, 4200 y 4600 m. La parte más difícil se encuentra cerca de la Roca Utug (se traduce como “La Plancha”), donde es necesario realizar 3 largos de nieve de hasta 55º.

Elbrus (22)

Nosotros escalamos la plancha de manera frontal por la pared de la izquierda, entre el marcado espolón y los amenazante seracs, realizando una bonita línea de 400 metros de desnivel a 55º-60º con tramos de 65º.

Elbrus (23)

Tras la plancha se realiza el último campamento y de aquí a la cumbre se asciende por lomas y por una bonita arista, estética, con grandes vistas y carente de dificultad. A partir del momento en que nos adentramos en zonas glaciares, la ascensión discurre 100% por nieve y hielo.

Elbrus (26)

Es aconsejable ir ya aclimatado a la montaña para evitar la aclimatación en esta vertiente y los penosos sube y baja, que aquí también resultan técnicos y pueden ser peligrosos.

 

ELBRUS POR LA CARA ESTE

Quizás la ascensión más bonita de la montaña, con el hándicap de que accede directamente a la cumbre este.

Elbrus (30)

La aproximación se realiza por el Valle que nace al N.O. del pueblo de Elbrus. Es el denominado valle de Irik. Poco después de iniciar la ascensión encontramos unas curiosas formaciones de piedra y tierra en forma de agujas de barro, que reciben el nombre de Tegeneklibashi Towers. Más arriba encontramos un sistema de cabañas de pastores conocidas como las Summer House. Aún será necesario ganar más desnivel por el valle de la derecha e instalar el campo 1 en una magnifica zona de prados horizontales donde hay surgencia de agua.

Elbrus (31)

Seguiremos por el valle que poco a poco da paso a terreno pedregoso, hasta que por chancales llegamos a una especie de collado donde instalaremos el campamento 2. También hay la opción de seguir el dorsal de tierra hasta el extremo del glaciar donde también hay lugares acondicionados para instalar el campamento.

Elbrus (32)

El tercer día cruzamos el llano glaciar Irik Ice-Sheet en dirección norte hasta situarnos debajo de una característica dorsal de piedra y tierra que forma una arista que asciende directo hasta el pie del marcado cráter de la vertiente. En el extremo superior de la arista, antes de iniciar un nuevo tramo de nieve, montaremos el campo 3.

Elbrus (33)

De aquí ya subimos por pendientes de moderada inclinación (40º – 45º) por el labio derecho del cráter situado en plena vertiente y alcanzar así la cumbre este. Caso que quisiésemos hacer la cumbre principal debemos bajar al collado y seguir hacia el este hasta el techo de Europa. Calcular de 2-3 horas para ir el equivalente para volver.

Elbrus (34)

Esta es la vertiente que tiene la aclimatación más progresiva. No obstante, si venimos a la montaña sin aclimatación previa, es aconsejable contar con noches extras en alguno de los campamentos.

Elbrus (35)

COMO IR… CONSEJOS PRÁCTICOS

Para ascender al Elbrus lo mejor es contar con el auxilio de las empresas locales que nos facilitan la infraestructura y son las que controlan las reservas y gestionan los servicios de los campamentos. Además es necesaria una carta de invitación y tramitar el visado con antelación para entrar en Rusia.

Elbrus (38)

El autor del artículo, como gestor de una agencia de viajes especializada en este tipo de viajes y expediciones de aventuras, os puede asesorar personalmente. Podéis conseguir el contacto entrando en cualquiera de sus webs  al mail pakocrestas@gmail.com

Elbrus (39)

 

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